Murcia, tierra de escritores

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          4. ESCRITORES: DE LA REGIÓN DE MURCIA. Pascual Vera Nicolás

Vicente Medina

ARCHENA 1866-ROSARIO DE SANTA FE (ARGENTINA) 1937

Su constante referencia a Murcia, a sus personas, costumbres y tierras hacen que pueda considerársele nuestro primer poeta regional.

Vicente Medina, de origen humilde, desempeñó los más variados oficios: vendedor de periódicos, criado, mancebo de botica, contable... Tras ejercer diversos trabajos en Cartagena, donde escribiría sus primeras obras, emigró a Rosario de Santa Fe, Argentina, en 1905, donde vivió una existencia gris y solitaria como cajero en una empresa. Probablemente fue una vida que no le satisfacía la que le impulsó a una escritura compulsiva que dio como resultado miles de páginas cargadas de añoranza, pero con un interés que se sitúa muy por debajo de una obra anterior, mucho más cuidada en la forma y menos ácida en el fondo. Sus últimos libros no son más que un pálido reflejo de esas primeras creaciones, prueba de un desmedido afán por publicar absolutamente todo.

En Argentina permanecería hasta 1931, año en el que volvió temporalmente a Murcia, para abandonarla en 1936, con el comienzo de la Guerra Civil, regresando nuevamente a Argentina, donde murió un año después.

Sensible y observador, Medina supo captar como nadie lo había hecho hasta entonces lo más hondo del espíritu huertano, extrayendo de esta tierra y de sus gentes motivos de inspiración para componer unos poemas en los que a menudo campaba la amargura y la desesperación: pasiones violentas, constancia, abnegación, ternura, noticias pintorescas, costumbres, creencias y supersticiones. Tales eran los motivos que, según el propio escritor, poblaban una obra, con la que, según él, pretendía «... dar el ambiente y la visión de mi tierra».

Ese sentimiento trágico de una vida que él retrata llena de sinsabores enlaza con su propia generación: la del 98, con algunos de cuyos escritores llega a relacionarse. Entre sus obras destacan Alma del pueblo (1900), El rento (novela de costumbres murcianas) (1907), Abonico (Aires murcianos. Sentimiento del terruño en la ausencia) (1917) y Allá lejicos (1927).

Pero su obra fundamental, elogiada por escritores como Clarín, Pereda o Unamuno, es sin duda Aires Murcianos, publicada en 1898 en Cartagena (aunque siguió incorporándole poemas hasta bien entrada la década de los 20). Aires Murcianos es el testimonio de un pueblo realizado por un testigo sensible y privilegiado, una visión nostálgica y sentida, lírica y realista, de una tierra y de sus gentes. Su poema Cansera es el Aire murciano más conocido. Profundamente melancólico, trasluce desesperación y amargura ante los continuos reveses sufridos en la vida del huertano: el hambre, la sequía, la enfermedad, la guerra, la pobreza, las inundaciones, la muerte..., verdadero compendio de la obra melancólica de Medina. Un poema conocido y transmitido por varias generaciones de murcianos.

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S. XIX